Cuento de Navidad de la abuela rana

Cuento de Navidad de la abuela rana

Eline Snel comparte con nosotros su mensaje de Navidad.

Esta noche he salido de mi cama para mirar afuera. Estaba muy quieto… Había una simplicidad rebosante de paz y de vida. La naturaleza de noche.

Los árboles en el jardín, los pájaros durmiendo, el cielo oscuro, pero con unos colores indescriptibles, cubre todo lo que puedo ver. Las estrellas iluminan y brillan como si fueran de un mundo paralelo… una dimensión lejana. Pero aun y así… están allí… siempre… por todos lados. Como boyas brillantes en las que puedes confiar mientras te guían en el viaje por la vida. Siento en todas mis células un sentimiento milagroso de unión. Me emociona. Me absorbe y formo parte de ello. Tal como soy parte de las olas, de las nubes. La felicidad total nace en estos momentos. Es un milagro. No hay preguntas… no hay respuestas… lo que hay es la paz de la simplicidad de una conexión silenciosa con todos los seres a mi alrededor.

Brillan algunas lucecitas de Navidad en los jardines. Lentamente se despiertan los árboles, se escuchan sonidos. El cielo, ahora, se pinta de colores espectaculares, como diciendo: mírame… vive, respira… ha llegado un nuevo día.

Llega la Navidad, nos anima a parar y observar la felicidad. Somos frágiles. Dependemos el uno del otro. En los momentos en que el frío de la soledad pide la cercanía del calor humano. En los momentos en que llega un desastre. Cuando tenemos que soltar lo que deseamos mantener con nosotros. La felicidad es incondicional (no tiene condiciones). Está allí. Puedes beberla poco a poco como un vino con burbujas. Puedes comerla y olerla como el pan recién salido del horno. Déjate sorprender por lo inesperado de los momentos de felicidad que colorean de oro tu vida.

Ha llegado el momento en que regresa a casa la familia de nuestra hija. Después de meses de hospitales. De travesía por aeropuertos y océanos, su hija, mi nieta, ha llegado a puerto seguro. Nos abrazamos felices conociendo nuestro sufrir. Es un día nuevo. Lleno de posibilidades. Miro… escucho y respiro. Disfruto, mientras mi nieto que está muy cerca de mí, susurra: “Abuela Rana, tienes unas gafas de tigre muy bonitas”. Me ríe. Ojos profundos lleno de sabiduría tocan mi alma.

Amor y felicidad
son como la lluvia suave
que cae en todos los lados
sin excluir
a nada ni nadie.

Te deseo unas fiestas bonitas y muchos momentos de felicidad inesperada que aparece así, de repente.

Un saludo cordial, nos vemos el año que viene, Eline y todo su equipo.

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