Identificarse con el Ego

Identificarse con el Ego

¿Qué dirías si te digo que venimos de la nada … y que nos unimos al morir nuevamente a la nada (que a la vez es el todo – algunos prefieren llamarlo Dios)? Que nuestra esencia es un puntito minúsculo de luz y energía que está unido con todo lo demás y que pertenece a la consciencia universal.

Esta realidad es muy dura de aceptar y requiere mucha humildad y desapego.

Identificarse con el ego

La mayoría de nosotros desconocemos nuestra auténtica identidad. Nos acomodamos identificándonos con nuestro cuerpo, con nuestras propiedades, con nuestros conocimientos, con nuestras actividades, con nuestra religión, con nuestros títulos y un sinfin de otros conceptos y historias. Nos damos mucha importancia. A nuestro ego nos gusta ser el mejor y destacar de los demás. Creamos una identidad que está totalmente separado de los demás.

Mientras tanto vivimos de espaldas a lo que somos de verdad y evitamos las siguientes preguntas:

¿De dónde vengo?
¿Qué hago yo en esta vida?
¿Cómo me puedo hacer útil? ¿Cúal es el propósito de mi vida?
¿A dónde voy al morir?

El ermitaño – cuento Sufi

En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero.

Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó:

– ¿Acaso eres un visir?
– Mi rango es superior al de visir – repuso el ermitaño.
– ¿Acaso eres un primer ministro?
– Mi rango es superior al de primer ministro.

Enfurecido, el primer ministro inquirió:
– ¿Acaso eres el mismo rey?
– Mi rango es superior al del rey.
– ¿Acaso eres Dios? -preguntó mordazmente el primer ministro.
– Mi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó:
– ¡Nada es superior a Dios!

Y el ermitaño dijo con mucha calma:
– Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo.

Cuento aportado por contarcuentos.com
Fotografía Flickr “Galaxia”: Fasching Style!

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