Tanto he vivido sin haber vivido

Tanto he vivido sin haber vivido

A continuación un texto que nos hace reflexionar sobre la vida.

Lo escribió Fernando Pessoa, poeta y escritor portugués, nacido en Lisboa el 13 de junio de 1988 y considerado uno de los más importantes de la lengua portuguesa y de la literatura europea.

Lo curioso de Pessoa es que no escribía «su» propia poesía, sino la de diversos autores ficticios, diferentes en estilo, modos y voz.

En la fotografía la estatua de Fernando Pessoa, en el café A Brasileira, en el Chiado, Lisboa.

Tanto he vivido sin haber vivido

La vida es un viaje experimental, hecho involuntariamente. Es un viaje del espíritu a través de la materia y, como es el espíritu quien viaja, es en él donde se vive. Hay, por eso, almas contemplativas que han vivido más intensa, más extensa, más tumultuosamente que otras que han vivido externas. El resultado lo es todo.

Lo que se ha sentido ha sido lo que se ha vivido. Uno se recoge de un sueño como de un trabajo visible. Nunca se ha vivido tanto como cuando se ha pensado mucho.

Quien está en el rincón de la sala baila con todos los bailarines. Lo ve todo y, porque lo ve todo, lo vive todo. Como todo, en suma y ultimidad, es una sensación nuestra, tanto vale el contacto con un cuerpo como su visión o, incluso, su simple recuerdo. Bailo, pues, cuando veo bailar. Digo, como el poeta inglés, al narrar que contemplaba, tumbado en la hierba, a tres segadores: «Un cuarto está segando, y ése soy yo».

Viene todo esto, que va dicho como va sentido, a propósito del gran cansancio, aparentemente sin causa, que ha descendido hoy súbitamente sobre mí. Estoy, no sólo cansado, sino amargado, y la amargura es también desconocida. Estoy, de tan angustiado, al borde del llanto —no de lágrimas que se lloran, sino que se reprimen, lágrimas de una enfermedad del alma, que no de un dolor sensible-.

¡Tanto he vivido sin haber vivido! ¡Tanto he pensado sin haber pensado! Pesan sobre mí mundos de violencias paradas, de aventuras tenidas sin movimiento.

Estoy harto de lo que nunca he tenido ni tendré, tedioso de dioses por existir. Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado. Mi cuerpo muscular está molido del esfuerzo que no he pensado en hacer.

Empañado, mudo, nulo… El cielo alto es el de un verano muerto, imperfecto. Lo miro como si no estuviese allí. Duermo lo que pienso, estoy echado andando, sufro sin sentir. Mi gran nostalgia lo es de nada, es nada, como el cielo alto que no veo, y que estoy mirando impersonalmente.

Fernando Pessoa, Libro de desasosiego
Fotografía Flickr “Fernando Pessoa” de Andrea Pravetonni

Artículos relacionados:
Más poemas Mindfulness

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *