8 excusas para no meditar

8 excusas para no meditar

 
Has leído y te han hablado de los beneficios de la meditación y el mindfulness pero sigues sin animarte experimentarlos.

¿Tienes claro por qué?

 
 
 
 

Meditación: las excusas para no hacerlo

 
1. “Uf, yo no podría estarme quieta tanto rato”

¿Cuánto rato dices que no puedes estar quieta? ¿20 minutos? ¿30 minutos? ¿1 hora? ¿Qué pasa si te paras? ¿Deja de latir tu corazón? ¿Dejas de respirar? ¿Se para el mundo? Vivimos en un mundo híper acelerado que nos empuja a la acción por ella misma más que a la eficiencia de las acciones que emprendemos, aunque sea a un ritmo más lento.

Meditar te da la oportunidad de pararte a contemplar y responderte esta pregunta:
¿Para que necesitas estar constantemente en movimiento?

2. “Me entra la risa de ver a todos cantando, jeje”

¿Sabías que cantar es una manera de trabajar en tu respiración? Cantando abrimos el diafragma, permitimos que aumente en caudal y la circulación de aire en nuestros pulmones, oxigenamos nuestro cuerpo, ralentizamos nuestra mente y mejoramos nuestro estado de ánimo. Ese es el motivo por el cual algunos tipos de meditación incluyen cánticos.

Igualmente existen muchos tipos de meditación que no incluyen cánticos y trabajan la respiración de modo individual.

3. “Yo es que tengo una lesión en la rodilla y no puedo cruzar las piernas”

Si bien asociamos la meditación con la postura del loto (sentados con las piernas cruzadas, la espalda recta, los brazos apoyados en los muslos y las manos formando un círculo entre ellas), para meditar no es necesaria una postura concreta.

Podemos meditar sentados en una silla, estirados o de pie, cualquier postura es buena si nos permite mantener la espalda recta (respiración) y es suficientemente cómoda para poder mantenerla durante mínimo 20 minutos pero no tanto que nos relajemos hasta dormirnos.

4. “Tanto rato sin hacer nada… me parece una pérdida de tiempo”

Meditar cada día es como ir al gimnasio después de años de no hacerlo: ¿Cuántas sesiones necesitas para poder aguantar una clase sin resoplar? ¿Para no quedar doblado por las agujetas? ¿Para mirarte al espejo y ver que has modelado un músculo? Si solo vas al gimnasio un día, efectivamente va ser una pérdida de tiempo: solo conseguirás sentirte torpe y frustrado… en cambio si vas cada día una hora, en unas semanas empezarás a notar el cambio.

Lo mismo pasa con la meditación: sin práctica y constancia no hay avance. El propósito primero de la meditación es rebajar la cantidad y la velocidad de los pensamientos que circulan por nuestra mente constantemente; es decir, para conseguir lo contrario a lo que nos empuja nuestro día a día. Así que el entrenamiento requiere toda tu atención e intención.

¿Aun te parece que no haces nada meditando?

5. “No quiero pensar, que si me pongo es peor”

Meditar no es pensar más, sino menos… y mejor. La actividad de nuestra mente es tanta y tan veloz que nuestras emociones y nuestro cuerpo quedan a menudo supeditados a la intensidad de nuestros pensamientos. Así pues, dejamos de ser conscientes del dolor de espalda hasta que se convierte en una contractura o del malestar que nos causa el comportamiento de nuestra pareja hasta que se convierte en rabia.

Imagínate todo lo que puedes ganar siendo consciente de que algo no funciona antes de que se convierta en un problema.

6. “¿Pero esto no es una religión?”

La meditación está vinculada en su nacimiento con la religión pero no es necesario ser creyente para practicarla. Muchos templos budistas abren sus puertas a sus meditaciones tanto a sus fieles como a quienes no lo son.

La práctica del mindfulness es una alternativa a esta inquietud de las personas que desean desvincular completamente el hecho de meditar de cualquier religión. El Mindfulness se practica cada vez más en empresas y organizaciones por los múltiples beneficios que ofrece.

7. “¡Tanto rato callado no aguanto!”

Vivimos en un mundo lleno de ruido; la contaminación acústica en nuestras ciudades es constante y pocas veces tenemos la oportunidad de disfrutar del silencio y de los sonidos de la naturaleza. El ruido llena nuestras cabezas y nos impide escucharnos a nosotros mismos.

Si no puedes estar media hora callado quizás te sería útil hacerte algunas preguntas: ¿Qué pasa cuando callas? ¿Cuándo te rodea el silencio? Meditar te da la oportunidad de parar a escucharte a ti mismo ¿Cuáles son tus intereses? ¿Tus pasiones? ¿Qué quieres potenciar en tu vida?

8. “Solo me falta pagar para pensar y no hacer nada”

Meditar es una práctica que no requiere gran inversión: simplemente busca un espacio cómodo y tranquilo y algo de tiempo para estar allí contigo mismo. Si eres una persona disciplinada o vives en un lugar aislado existen muy buenos libros con los que iniciarte, algunos de los cuales puedes pedir en préstamo en la biblioteca local.

Si te sientes que el apoyo de un grupo te ayudará a empezar, puedes encontrar grupos gratuitos en comunidades budistas y espacios de crecimiento personal; estos grupos suelen ser abiertos y no exigen compromisos más que una donación voluntaria cuando puedas y quieras.

Si quieres probar diferentes técnicas de meditación, aprender más sobre tí mismo y entrenar tu atención, te recomendamos nuestros programas de mindfulness y reducción de estrés (MBSR) de 8 semanas en Barcelona. Aprenderás en compañía de otras personas con el mismo interés y con un instructor de mindfulness certificado.

 
También puedes probar un ejercicio corto de 5 minutos de meditación “Atención a la respiración” a través de Youtube.

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