Con dinero, sin dinero …
Necesitamos dinero para comprar comida, para pagar nuestra casa y hogar y para tantas cosas más. ¿Te puedes imaginar a ti mismo sin dinero? Sería difícil sobrevivir en la sociedad actual, seríamos rechazados por la gran mayoría de la gente.
El dinero es energia materializada, es una forma de treque … ¡es útil! Pero el dinero también tiene un lado oscuro y puede convertirse en una trampa. Si solo pensamos en el dinero, terminaremos pensando solo en nosotros mismos … nos olvidaremos de los demás y de nuestro propósito.
Me gusta utilizar el siguiente cuento de Bruno Ferrero para visualizar lo anterior mencionado.
Un discípulo habla con su maestro:
- Maestro, ¿qué piensa del dinero?
- Mira a la ventana, – le dijo el maestro
- ¿Qué ves?
- Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos y una persona que va al mercado …
- Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?
- ¿Qué quiere que vea? Me veo a mí mismo, naturalmente.
- Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo.
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