Llamó a mi corazón, un claro día…

Hay momentos en los que nos sentimos vacíos, sin nada nada que ofrecernos ni ofrecer a los demás… Seguramente anduvimos pendientes de las necesidades y las urgencias de otros y olvidamos reservar tiempo y espacio para nosotros, para cultivar nuestros intereses y pasiones, para respirar y sentir nuestro ritmo, nuestro corazón.

FLOR

Guarda cada día un espacio para estar contigo mismo en el que conectar y darte cuenta de aquello que va bien y de aquello que quieres cambiar, para cuidar tu jardín interior y hacerlo florecer.

Llamó a mi corazón, un claro día…

Llamó a mi corazón, un claro día,
con un perfume de jazmín, el viento.

—A cambio de este aroma,
todo el aroma de tus rosas quiero.

—No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya; todas han muerto.

—Me llevaré los llantos de las fuentes,
las hojas amarillas y los mustios pétalos.
Y el viento huyó… Mi corazón sangraba…

Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?

Antonio Machado, Soledades

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Fotografía Flickr “Margarita marchita”: Uruvyel

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