Hoy te regalamos una rosa roja…

Hoy es San Jorge… Sant Jordi, la fiesta de enamorados en Cataluña. Es un día en que es normal aquí regalar rosas y libros a tus seres queridos. Las calles están llenas de puestos donde venden rosas y otros donde venden y promueven los libros (el 23 de abril es también el día internacional del libro). Nuestra selección de libros de Mindfulness para regalar en Sant Jordi ¿Pero por qué se regalan rosas en este día en Cataluña? Te explicamos la leyenda de Sant Jordi… Sant Jordi o la leyenda áurea Según la tradición popular, Sant Jordi (San Jorge) era un militar romano nacido en el siglo III en la Capadocia (Turquía). El santo, que servía bajo las órdenes del emperador Diocleciano, se negó a ejecutar un edicto del emperador que le obligaba a perseguir a los cristianos y por esta razón fue martirizado y decapitado por sus coetáneos. Muy pronto se empezó a venerar como santo en la zona oriental del Imperio Romano y enseguida aparecieron historias fantásticas ligadas a su figura. La gesta de san Jorge y el dragón se hizo popular en toda Europa hacia el siglo IX bajo el nombre de “Leyenda áurea” y fue recogida por el arzobispo de Génova, Iacopo da Varazze, más conocido como Iacobus de Voragine, en 1264, en el libro ‘Legenda sanctorum’. En esta versión, sin embargo, la acción transcurría en Libia. La versión de la leyenda más popular en Cataluña explica que en Montblanc (Conca de Barberà) vivía un dragón terrible con largas uñas y aliento de fuego. Este dragón hacía huir al pueblo, mataba a la gente con su aliento y se tragaba vivas a las personas. Los aldeanos, sin otra solución, decidieron darle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre. Cuando terminaron con las ovejas, le dieron vacas, bueyes y todos los animales que tenían, hasta que se quedaron con ninguno. El rey convocó una reunión, donde decidieron que harían un sorteo y le darían al dragón una persona cada día, para que se la comiese. Un desafortunado día, le tocó a la hija del rey, y él, entre lágrimas dijo: -Perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro, mi argento y la mitad de mi reinado, pero os los pido por favor, dejad a mi hija. El pueblo le negó, y el rey pidió ocho días para llorar a su hija....

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Vivir la experiencia de la consciencia

Vivir la experiencia de la consciencia

Todos y todo somos uno… no existe separación entre sujeto y objeto, un “yo” y el resto del universo. Decía Albert Einstein que lo que hay es una ilusión óptica de separación. Cuando logras abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza, estás viviendo la experiencia de la conciencia, que se manifiesta como felicidad, amor y belleza absolutos. Noche y día   Uno rabino hacía a sus alumnos la siguiente pregunta: – ¿Como podéis distinguir cuando acaba la noche y empieza el día? El primer discípulo respondió: – Cuando en la lejanía puedes distinguir un perro de una oveja. – No – dijo el rabino. Otro discípulo aventuró su respuesta: – Cuando puedes distinguir una palmera de una higuera. – No – replicó el maestro. – ¿Cuando? – preguntaron a coro los discípulos. Y el rabio respondió: – Cuando puedes mirar el rostro de una persona y reconocer en ella a un hermano. – Mientras esto no pasa, es todavía de noche en tu corazón. Artículos relacionados: La ilusión óptica de la separación – Albert Einstein La no-dualidad o advaita Abrazar la existencia Fotografía Flickr “Amanecer”:...

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Esa nada soy yo

Esa nada soy yo

Más allá de todas las categorías y dualidades, del ego y los conceptos, está aquel que ha liberado su mente.   Un ermitaño en la corte   En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó: – ¿Acaso eres un visir? – Mi rango es superior al de visir -repuso el ermitaño. – ¿Acaso eres un primer ministro? – Mi rango es superior al de primer ministro. Enfurecido, el primer ministro inquirió: – ¿Acaso eres el mismo rey? – Mi rango es superior al del rey. – ¿Acaso eres Dios? – preguntó mordazmente el primer ministro. – Mi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó: – ¡Nada es superior a Dios! Y el ermitaño dijo con mucha calma: – Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo. Cuento del libro “101 cuentos clásicos de la India” de Ramiro A. Calle Fotografía Flickr “Il reposo della mente”: Andrea...

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Nuestra mente es como un mono

Nuestra mente es como un mono

Cuando aprendes a meditar, inevitablemente te encuentres con los saltos de la mente. Tu concentración y atención plena se desvia continuamente hacia tus pensamientos y tus preocupaciones. El proceso de meditación consiste en reconocer las distracciones mentales y volver a centrarse – una y otra vez -en el punto de atención… con mucha paciencia y amor. Compartimos con vosotros un cuento antiguo de la India que compara nuestra mente con un mono. No pienses en monos Un aspirante espiritual querría hacer un retiro de meditacion, pero no sabia que técnica utilizar. Se dirigio a un maestro y le decía: – Maestro, te estaría sumamente agradecido si pudieras recomendarme una técnica de meditación, ya que he planeado estar varias semanas en el bosque para hacer un retiro de meditación. El maestro dijo: – ¡Excelente! En el bosque encontrarás la paz necesaria para meditar, aunque sabes muy bien que la paz hay que hacerla luego en la propia mente. No te voy a dar ninguna técnica especial para meditar, podrás pensar en lo que quieras exepto en monos. Toma buena nota: no pienses en monos. Tras agradecer al maestro su instrucción, el aspirante partió hacia el bosque. Se dijo: – Desde luego que es bien fácil el método que me ha proporcionado el maestro. No tendré el menor inconveniente, pues anda que no hay cosas en las que poder pensar excepto en monos. El aspirante se estableció en un recoleto y reconfortante lugar en la frondosidad del bosque, para estar en paz. Estuvo allí varias semanas y luego volvió junto al maestro. El maestro saludo cariñosamente al aspirante y enseguida le preguntó: – ¿Que tal ha ido tu retiro de meditación? – No he logrado pensar en nada que no fueran monos. Una y otra vez los monos venián a mi mente. Día y noche los monos estaban en mi escenario mental. – ¡Ha sido como una pesadilla! Fotografía Flickr “Monos”: Praphul...

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Es preciso cambiar para ser tú

Muchas veces hacemos las cosas con el piloto automático puesto… guiados por nuestras creencias, hábitos y maneras fijas de hacer. Optamos por repetir lo conocido sin pensarlo mucho y sin preocuparnos demasiado si está bien… ¡los cambios solamente nos traen la inseguridad! Pero no nos damos cuenta que el miedo a la inseguridad y a lo desconocido nos está alejando de nosotros mismos. Si nos cerramos a la vida y a los cambios que son necesarios para evolucionar y transformarnos, perdemos la conexión con nuestra esencia. Nos convertimos en… muertos vivos. A continuación una parábola bella sobre un río que precisa cambiar y transformarse para mantener intacta su esencia. Parábola río y desierto Se dice que un río, después de haber recorrido un trayecto de montes y campos, llegó a las arenas de un desierto y, de la misma forma que había intentado cruzar otros obstáculos que había hallado en el camino, empezó a atravesarlo. Pero sucedió que se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en la arena tan pronto entrara en ella. Aun así, estaba convencido de que su destino era cruzar el desierto, pero no hallaba la forma de hacerlo. Entonces oyó una voz que decía: – El viento cruza el desierto y también lo puede hacer el río. – Pero el viento puede volar y yo no. Soy absorbido por las arenas. – Si te lanzas con violencia como has hecho hasta ahora -continuó la voz- no conseguirás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en pantano. Debes dejar que el viento te lleve a tu destino. – Pero ¿cómo es posible esto? – Debes consentir ser absorbido por el viento. Esta idea no era aceptable para el río. Él nunca antes había sido absorbido y no quería perder su individualidad. – ¿Cómo puedo saber con certeza si una vez perdida mi forma, la podré volver a recuperar? – El viento cumple su función. Eleva el agua, la transporta a su destino y la deja caer en forma de lluvia. El agua vuelve nuevamente al río. – Pero ¿no puedo seguir siendo siempre el mismo río que soy ahora? – Tú no puedes, en ningún caso, permanecer siempre así -continuó la voz-. Tu esencia es transportada y forma un nuevo río. El río no lo veía claro, pero tampoco quería ser pantano o desaparecer. Así es que, en un acto de confianza, elevó sus vapores en los...

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Aprender a gestionar nuestro mundo interior

Existe un mundo interior muy movido dentro de nosotros donde conviven pensamientos, emociones y sensaciones. El mindfulness nos invita a explorar nuestro mundo interior y nos enseña a observar las emociones, reconocerlas y aprender a gestionarlas de tal manera que no perdemos la calma y el equilibrio. A continuación un cuento sobre el Amor, uno de los sentimientos que más nos hace gozar… ¡y sufrir también! La isla de los sentimientos Érase una vez una isla en la que habitaban todos los sentimientos: la Alegría, la Tristeza y muchos, muchos más, incluido el Amor. Un día avisaron a sus habitantes de que la isla se hundiría, inmediatamente todos los sentimientos se dieron prisa en abandonar la isla. Subieron a sus barcos, empezaron a navegar y se alejaron. Todos menos el Amor, que decidió quedarse un poquito más en la isla que tanto amaba antes de que se hundiera para siempre. Cuando la isla estaba a punto de anegarse por completo, el Amor empezó a ahogarse y pidió ayuda. Pasó la Riqueza en su barco y el Amor le dijo: – ¡Riqueza, llévame contigo! – No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco y no queda espacio para ti – respondió. Después le pidió ayuda a la Vanidad, que estaba pasando en aquel momento por allí: – Vanidad, por favor, ¡ayúdame! – No te puedo ayudad, Amor, estás todo mojado y vas a arruinar mi barco – dijo. Entonces el Amor pidió ayuda a la Tristeza: – Tristeza, ¿puedo ir contigo? – Ay, Amor, estoy tan triste que prefiero ir sola. Desesperado, el Amor empezó a llorar. Entonces oyó una voz que le decía: – Ven, Amor, yo te llevo. Era un viejecito muy amable. El amor estaba tan feliz que se le olvido de preguntar su nombre. Al llegar a tierra firme, el Amor le preguntó a la Sabiduría. – Sabiduría, ¿quién era el viejecito que me trajo hasta aquí? – Era el Tiempo – ¿El Tiempo? ¿Y por qué sólo el tiempo me quiso llevar? La Sabiduría respondió: – Porque sólo Tiempo es capaz de ayudar y entender un gran amor. Artículos relacionados: ¿Qué es el amor?, 11 reflexiones sobre el amor El Amor es ciego, cuento de Mario Benedetti Cuento de Jorge Bucay Fotografía Flickr “Amor” de Miriam C de...

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