Leyenda árabe sobre la amistad

Leyenda árabe sobre la amistad

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: – Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomo un estilete escribió en una piedra: – Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida. Intrigado, el amigo preguntó: – ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió: – Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo. Cuento aportado por contarcuentos.com Fotografía Flickr “Words of Sand”:...

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Buen consejo: evita hablar mal de los demás

Buen consejo: evita hablar mal de los demás

¿Todos conocemos personas que suelen hablar mal de sus trabajos anteriores, de familiares o amigos que tenemos en común o de cualquier otra experiencia que han tenido? ¡Nada nunca está bien! ¿A que te sientes incómodo cuando estás con estas personas? Aquel que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo o en las personas que ha conocido no podrá encontrar otra cosa aquí ni en ninguna otra parte. Así termina el cuento (parábola) que podeis encontrar al final de este artículo. ¡Es una verdad como una casa! Situaciones en el día a día Los especialistas de recursos humanos están muy atentos en las entrevistas con candidatos potenciales, cuando preguntan por las experiencias en trabajos anteriores. Lo peor que puedes hacer en una entrevista es hablar mal de tus jefes o compañeros de antes. Por muy mal que te han tratado (¡todos pasamos por malas experiencias de vez en cuando!) conviene mantener esta información para ti. Si decides volcar la mala experiencia en la persona que te entrevista, esto hablará más bien de ti que de tu trabajo anterior. Estarás reflejando algo tuyo. Sonarán las alarmas en la persona que busca el candidato ideal. Otro ejemplo típico es la del vendedor que habla mal de su competencia. Alquién te visita para vender algo y no dedica ni una palabra a su propio producto o servicio (construyendo), sino utiliza todo su tiempo para hablar mal de su competidor (destruyendo). ¡Vaya desperdicio de tiempo! El respeto hacia tus competidores es esencial en el proceso de ventas. Como último ejemplo (en la area privada) menciono la típica persona chismosa que critica a amigos o familiares sistemáticamente (destruyendo). Nos hace entender que nadie alrededor suyo es honesto, la única persona honesta es … ¡él o ella misma! Normalmente este tipo de personas se suelen sentir inferior a los demás y utilizan la crítica constante para bajar a los demás. Creen que así se acercan al nivel de los demás. Lo que no perciben es que consiguen el efectivo contrario. Nos hacen sentir incómodos, desconfiamos de ellos, a nadie le gusta bañarse en su energia negativa, los evitamos como podemos. ¿Qué puedes esperar de una persona que abiertamente habla mal de otros? … ¡qué hablará también mal de ti o de tu empresa en un momento determinado! Hablar mal crea desconfianza. Parábola del oasis A un oasis llega un joven, toma agua, se...

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El poder de las palabras

Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Las palabras tienen mucho poder. El éxito en la vida está asegurado si uno domina el arte de elegir bien sus palabras al comunicarse. Palabras malsonantes u ofensivas Desde muy pequeño nos enseñan que es conveniente evitar utilizar las palabras malsonantes u ofensivas. Algo de la mala energia de estas palabras quedará con nosotros, nos ensucian … y ensucian todo lo que está alrededor de nosotros y todos nuestros actos. Nuestros abuelos acertaron mucho (metafóricamente hablando) cuando nos obligaron lavar la boca con jabón al escucharnos decir alguna palabrota. ¿Palabras negativas o afirmativas? Las personas que utilizan por sistema las palabras negativas en su día a día (“no”, “no puedo”, “imposible”, “quizás”, “nunca”), suelen tener problemas de superarse en la vida. Estas palabras negativas no solamente funcionan como obstáculos autolimitadores, sino a la vez llegan a nuestros interlocutores (aunque sea de manera inconsciente) y influyen de manera negativa en sus decisiones hacia nosotros. Todo cambia completamente al pronunciar palabras afirmativas. Un buen vendedor sabe esto muy bien. Le entrenan para evitar las palabras negativas. ¿Verdad que SIIIIIIIIIIII? El Secreto de las palabras positivas Las palabras positivas pueden hacernos sentir bien e inspirarnos. Palabras como “me gusta”, “que bien”, “agradezco mucho”, “te amo”, “muchas gracias”, “excelente”, “si quiero”, “¡adelante!”” … son alimento para la mente. Despiertan algo en nosotros que hace que conseguimos realizar con más facilidad nuestros deseos y propósitos. Los grandes gurúes del autodesarrollo utilizan palabras positivas para inspirar y para motivar a gente para que alcanzan sus metas. La Programación Neuro-Lingüística (PNL) es el estudio de cómo el lenguaje afecta nuestro sistema nervioso. Mediante las palabras podemos dirigir el propio cerebro de manera óptima para lograr los resultados que uno desea. A continuación les presentamos un cuento que nos enseña de forma clara como al elegir las palabras correctamente se consiguen óptimos resultados. El sueño del Sultán Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño. El sabio dijo: – ¡Qué desgracia, Mi Señor! – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad .. y el sultán gritó enfurecido: – ¡Qué insolencia! – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? – ¡Fuera...

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