Vivir la experiencia de la consciencia

Vivir la experiencia de la consciencia

Todos y todo somos uno… no existe separación entre sujeto y objeto, un “yo” y el resto del universo. Decía Albert Einstein que lo que hay es una ilusión óptica de separación. Cuando logras abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza, estás viviendo la experiencia de la conciencia, que se manifiesta como felicidad, amor y belleza absolutos. Noche y día   Uno rabino hacía a sus alumnos la siguiente pregunta: – ¿Como podéis distinguir cuando acaba la noche y empieza el día? El primer discípulo respondió: – Cuando en la lejanía puedes distinguir un perro de una oveja. – No – dijo el rabino. Otro discípulo aventuró su respuesta: – Cuando puedes distinguir una palmera de una higuera. – No – replicó el maestro. – ¿Cuando? – preguntaron a coro los discípulos. Y el rabio respondió: – Cuando puedes mirar el rostro de una persona y reconocer en ella a un hermano. – Mientras esto no pasa, es todavía de noche en tu corazón. Artículos relacionados: La ilusión óptica de la separación – Albert Einstein La no-dualidad o advaita Abrazar la existencia Fotografía Flickr “Amanecer”:...

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Esa nada soy yo

Esa nada soy yo

Más allá de todas las categorías y dualidades, del ego y los conceptos, está aquel que ha liberado su mente.   Un ermitaño en la corte   En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó: – ¿Acaso eres un visir? – Mi rango es superior al de visir -repuso el ermitaño. – ¿Acaso eres un primer ministro? – Mi rango es superior al de primer ministro. Enfurecido, el primer ministro inquirió: – ¿Acaso eres el mismo rey? – Mi rango es superior al del rey. – ¿Acaso eres Dios? – preguntó mordazmente el primer ministro. – Mi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó: – ¡Nada es superior a Dios! Y el ermitaño dijo con mucha calma: – Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo. Cuento del libro “101 cuentos clásicos de la India” de Ramiro A. Calle Fotografía Flickr “Il reposo della mente”: Andrea...

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La esencia sutil que tus ojos no pueden ver

Realmente es precioso el cuento que viene a continuación (un pasaje de los Upanishads) que refleja la charla entre un abuelo y su nieto sobre la muerte. Habla de la esencia sutil del ser, esta energia que no se ve, pero nos envuelve a todos y cada uno de las cosas. Todo está animado por el ser y más aún: todo es el ser. Es un concepto tremendamente exitante. La esencia – cuento Era un apacible día luminoso, de esos que se suceden en la India. Estaban paseando por el bosque un abuelo y su nieto. El niño gozaba del espiritu del buscador, de aquél que quiere hallar respuestas a los grandes misterios de la existencia. De repente, dijo: – Abuelo, ¿qué sucede cuando el cuerpo muere? La voz cansada pero cariñosa del abuelo, dijo: – Mi querido nieto, el cuerpo muere, pero el ser (sí-mismo) nunca muere. Él está en tí y en mí y en todos los seres, pero es también el ser de todo el universo. Es la esencia sutil que todo lo anima. – Abuelo, perdona, pero no termino de comprender lo que quieres decirme – replicó con respeto el jovencito. En el perfecto silencio del bosque, el abuelo y el nieto siguieron paseando. De pronto, el abuelo dijo: – Ve hasta aquel árbol y coge un fruto de sus ramas. El niñito fue hasta el árbol y cogió uno de sus frutos. Luego volvió hasta su abuelo y se lo mostró. El anciano dijo: – Ahora quita la cáscara a ese fruto y dime qué ves. – El fruto, abuelo. – Abre el fruto. ¿Qué ves? – Granos, abuelo. – Coge un grano y ábrelo. ¿Qué ves? – Minúsculos granitos, abuelo. – Abre uno. ¿Qué ves ahora? – Abuelo, nada. No hay nada dentro. Y el abuelo explicó: – Esa esencia sutil que tus ojos no pueden ver, querido mío, esa esencia sutil es el ser. Mantiene en pie al gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí, como hace que el fuego arda y el río fluya. No ves esa esencia sutil, pero está ahí. El niño sonrió satisfecho, agarrándose a la mano caliente de su abuelo. El anciano y el muchachito siguieron caminando por el bosque. Fuente: un pasaje de los Upanishads encontrado en el libro “Cuentos espirituales de la India” de Ramiro A. Calle Fotografía Flickr “Granadas”: Fotero Artículos...

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Calma y compasión

Vivimos en un mundo confuso lleno de seres que no están conectados consigo mismo y por ello regularmente nos podemos encontrar con situaciones comprometidas que nos ponen a prueba. Accidentes causados por otros, agresión, incomprensión, injustias varias… En estas situaciones nos conviene mantener una actitud meditativa, no reaccionar y observar la situación desde la distancia manteniendo la calma. El conocimiento de que muchas personas “viajan en la niebla” – con poca consciencia – nos dirige hacia la compasión. El bote vacío Un hombre estaba remando en su bote corriente arriba durante una mañana muy brumosa. De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba directamente hacia él, que gritaba: – Cuidado! Cuidado! Pero el bote le dio de pleno y casi le hizo naufragar. El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona para que se enterara de lo que pensaba de ella. Pero cuando observó el bote más de cerca, se dio cuenta que estaba vacío. Del libro “Ser paz” de Thich Nhat Hanh Fotografía Flickr “Niebla sobre el rio…”: MC...

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Espacio para crecer

Espacio para crecer

Los que estamos en un proceso de crecimiento y maduración personal sabemos que quizás el factor más importante en este proceso es el de tener espacio. Para crear el espacio vital necesario para crecer, nos debemos deshacer de lo que sobra en las diferentes áreas de nuestra vida … sin esta gran limpieza es tremendamente difícil avanzar. Para ilustrar este tema comparto con vosotros la parábola de la carpa japonesa, el koi. El entorno óptimo El pez favorito de muchos coleccionistas es la carpa japonesa, conocida comúnmente como koi. Lo fascinante del koi es que, si se mantiene en una pecera pequeña, sólo crece cinco o seis centímetros de largo. Si se coloca en un recipiente mayor o en un estanque pequeño, crecerá de quince a veinticinco centímetros. Si vive en un estanque de gran tamaño, puede llegar a crecer hasta cuarenta y cinco centímetros. Y cuando está en un gran lago donde puede desarrollarse por completo, puede llegar a tener hasta unos noventa centímetros. El tamaño del pez está en relación directa con el tamaño del recipiente donde se puede desarrollar. De igual forma, es posible hacer una analogía con las personas: todas necesitamos un espacio ecológico para crecer. Nuestro mundo determina nuestro desarrollo. Éste va a depender del espacio y las oportunidades mentales, emocionales, espirituales y físicas que decidamos darnos. Parábola del libro “Aplícate el Cuento” de Jaume Soler y M. Mercè Conangla. Fotografía carpas: Joost...

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Amarse a uno mismo y aceptarse como uno es

Amarse a uno mismo y aceptarse como uno es

El proceso de crecimiento personal consiste en aprender a quererse a uno mismo y aceptarse como uno es. Pero esto no resulta ser siempre tan fácil. Una cosa es reconocer nuestras fortalezas, pero otra cosa bien distinta es conocer y aceptar nuestras limitaciones y debilidades. Dijo Jung que uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad. Trata de recuperar la parte rechazada de nosotros mismos – tu sombra personal -, sanarla e integrarla en tu realidad. La vasija agrietada [CUENTO] Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación. Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: – Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir. El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: – Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino. Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces: – Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?. Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre....

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