Pide tres deseos y te los concederé

“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos“, dijo Platón. Henry David Thoreau, escritor, poeta y filósofo estadounidense, dijo 2.200 años más tarde: “El hombre es rico en proporción a las cosas de las que puede prescindir”. Pero qué difícil es olvidarse de los deseos en una sociedad que está totalmente enfocado en el consumo. Tres deseos – cuento Sufi Un día, un pescador al recoger su red encontró en ella una ánfora. Al abrirla salió de ella un genio. El genio recién liberado le dijo al pescador: – Pide tres deseos y te los concederé. – Me gustaría –dijo el pescador- que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos. – Hecho –dijo el genio- ahora dime, ¿cuáles son los otros dos? – Gracias, no tengo más deseos. Artículos relacionados: Menos es más Fotografía Flickr “Anfora” de Rafael dP....

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El sonido del silencio

Uno de los “Diez secretos para el éxito y la paz interior” – que menciona Dr. Wayne Dyer en uno de sus libros – es “apreciar el silencio“. Dar un espacio al silencio en nuestra vida no solo le afecta a uno mismo, sino que también produce un impacto positivo en quienes nos rodean. Mediante la meditación podemos conectar con el silencio y a través de ello con los tesoros que están escondidos en nuestro interior. El silencio es nuestra conexión con la fuente de creación (o con Dios si así lo prefieres). Si miras hacia fuera sueñas, si miras hacia dentro despiertas En el siguiente milenario y magnífico cuento Sufi nos lo transmiten con mucho humor. El sonido del silencio – cuento Sufi Un día, mientras permanecía inmóvil como siempre en el mismo sitio, un maestro vio aparecer en el horizonte una especie de bola de polvo. Aquella bola se hizo más y más grande y el sheik pronto reconoció a un hombre que se le acercaba corriendo y levantaba una enorme polvareda. El hombre, que era joven, llegó hasta el maestro y se postró ante él. – ¿Qué quieres? El joven le contestó: – Maestro, he venido desde lejos a oírte tocar el arpa sin cuerdas. – Como quieras – le dijo el maestro. El santo hombre no varió su postura lo más mínimo. No cogió ningún instrumento, no hizo nada. El maestro y el freviente discípulo permanecieron inmóviles. Tras tres días, el joven dejó percibir, quizá por un gesto, una inclinación o un carraspeo, un incipinte cansancio. – ¿Qué te pasa? – preguntó el maestro. El joven dudó un poco. Comenzó a balbucear algunas palabras. Para poder ayudarlo, el maestro preguntó: – ¿No has oído nada? – No – contestó el joven con voz culpable. – Entonces, ¿por qué no me has pedido que tocase más fuerte? Maestro: el sonido está dentro de nosotros, en nuestro corazón. Es cuestión de saber escucharlo. Cuento del libro “Cuentos Sufis, la filosofía de lo simple” de Omar Kurdi y Pedro Palao Pons Fotografía Flickr “Desierto”: Miguel Angel...

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El fin del mundo

El fin del mundo

Una de las preguntas que intriga a todo el mundo y todas las civilizaciones es de cuándo y cómo llegará el fin del mundo. Este cuento sufí nos señala la relatividad de las cosas. Alquien preguntó a un maestro sufí: – Sheik, ¿Cuándo llegará el fin del mundo? – ¿Cuál fin del mundo? – contestó – ¿Qué quieres decir? ¿Cuántos fines del mundo habrá? – Dos – dijo el maestro – : el primero será cuando muera mi esposa. – El segundo será cuando yo muera. El fin del mundo nos llega cuando se termina lo que consideramos nuestro mundo personal. Artículos relacionados: ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy cuando me muero? No pierdas el tiempo Del libro: Cuentos Sufis, la filosofía de lo simple Fotografía Flickr “Planeta”: ravelparker Anúnciate en...

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¿De dónde vengo? ¿A dónde voy al morir?

¿De dónde vengo? ¿A dónde voy al morir?

Venimos de la nada … y nos unimos al morir nuevamente a la nada (que a la vez es el todo – algunos prefieren llamarlo Dios). Nuestra esencia es un puntito minúsculo de luz y energia. Esta realidad es muy dura de aceptar y requiere mucha humildad y desapego. Identificarse con el ego La mayoría de nosotros desconocemos nuestra auténtica identidad. Nos acomodamos identificándonos con nuestro cuerpo, con nuestras propiedades, con nuestros conocimientos, con nuestras actividades, con nuestra religión, con nuestros títulos y un sinfin de otros conceptos y historias. Nos damos mucha importancia. A nuestro ego nos gusta ser el mejor y destacar de los demás. Mientras tanto vivimos de espaldas a lo que somos de verdad y evitamos las siguientes preguntas: ¿De dónde vengo? ¿Qué hago yo en esta vida? ¿Cómo me puedo hacer útil? ¿Cúal es el propósito de mi vida? ¿A dónde voy al morir? El ermitaño – cuento Sufi En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó: – ¿Acaso eres un visir? – Mi rango es superior al de visir -repuso el ermitaño. – ¿Acaso eres un primer ministro? – Mi rango es superior al de primer ministro. Enfurecido, el primer ministro inquirió: – ¿Acaso eres el mismo rey? – Mi rango es superior al del rey. – ¿Acaso eres Dios? -preguntó mordazmente el primer ministro. – Mi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó: – ¡Nada es superior a Dios! Y el ermitaño dijo con mucha calma: – Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo. Artículos relacionados: No pierdas el tiempo ¿Hay vida antes de la muerte? Muere lentamente Cuento aportado por contarcuentos.com Fotografía Flickr “Galaxia”: Fasching Style! Anúnciate en...

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Descubrir lo que es bueno para mi

Descubrir lo que es bueno para mi

Primero son los padres, después se añaden la familia, los profesores, los amigos, la sociedad … nos moldean, nos llenan con SUS VALORES y influyen de una manera determinante en nuestras decisiones. Hacemos las cosas – con el piloto automático puesto – inpregnados con ideas y con valores de otras personas y ni siquiera nos damos cuenta que no somos nosotros los que decidimos. El crecimiento personal te ayuda a tomar de nuevo las riendas de tu propia vida y de devolver a los demás lo que no es tuyo. Descubrir lo que es bueno para uno mismo, conectar con tus propios valores y reencontrarse con aquellas cosas que realmente te llenan. El gran premio es encontrar el propósito de tu vida y dedicarse a ello. El camino es largo y muchas veces solitario. Habrán mucha gente que no entienden este proceso, desaprobarán los cambios que introducimos en nuestras vidas y creerán que nos hemos vuelto locos. El siguiente cuento Sufi habla de este choque que podemos tener con los seres queridos cercanos. El pato y la gata – cuento Sufi -¿Cómo es que usted se inició en la vida espiritual? –preguntó uno de los discípulos al maestro Sufi Shams Tabrizi. -Mi madre decía que yo no estaba lo suficientemente loco como para internarme en un hospicio, ni era lo suficientemente santo para entrar en un monasterio –respondió Tabrizi. –Entonces decidí dedicarme al sufismo, donde aprendemos a través de la meditación libre. -¿Y cómo le explicó eso a su madre? -Con la siguiente fábula: alguien le acercó un patito a una gata para que la gata lo tomara a su cargo. Este seguía a su madre adoptiva por todas partes, hasta que un día, ambos llegaron frente a un lago. Inmediatamente el patito entró en el agua, mientras que la gata, desde la orilla, gritaba: “¡Sal de ahí! ¡Te vas a morir ahogado!” Y el patito respondió: “No, madre, descubrí lo que es bueno para mí, y esto es que estoy en mi ambiente. Voy a continuar aquí, aunque tú no sepas lo que significa un lago.” Artículos en Sloyu con cuentos Sufi: El buscador de la verdad, cuentos y enseñanzas sufies Cuentos Sufis: la filosofía de lo simple Artículos con cuentos Sufi Fotografía Flickr “Patito”: Arne Kuilman Anúnciate en...

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Dos esclavos: la ira y la codicia

Dos esclavos: la ira y la codicia

Compartimos hoy con vosotros un cuento Sufi antiguo. El contenido es muy actual ya que la rabia y el codicia tiene mucha presencia en nuestra sociedad y el sistema de hoy. Dos esclavos – cuento Sufi Una vez el sultán iba cabalgando por las calles de Estambul, rodeado de cortesanos y soldados. Todos los habitantes de la ciudad habían salido de sus casas para verle. Al pasar, todo el mundo le hacía una reverencia. Todos menos un derviche harapiento. El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás. El derviche contestó: – Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes : dinero, poder, posición social. Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí. Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si tengo dos esclavos que son tus señores?. La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera. – ¿Qué quieres decir? – gritó. – Mis dos esclavos, que son tus maestros, son la ira y la codicia – dijo el derviche tranquilamente. Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche. Cuento aportado por...

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