Respirad, mindfulness para padres con hijos adolescentes

Eline Snel, autora de Tranquilos y atentos como una rana, publica un nuevo libro “Respirad, mindfulness para padres con hijos adolescentes” en el que nos acompaña desde su propia experiencia como formadora de mindfulness, terapeuta y madre de 4 hijos. La magia del mindfulness “Vivir con adolescentes puede provocar mucho estrés ya que ellos no siempre se ajustan a nuestros programas e ideas y tenemos que estar continuamente encontrando el equilibrio entre sus necesidades y las nuestras.” Eline Snel La mayoría de adolescentes crecen sin mayores problemas; la mayoría de padres y madres saben encontrar las herramientas necesarias para acompañarles. Y aun y así, nos toca vivir situaciones complicadas en los que buscamos algo en lo apoyarnos. La atención plena, o mindfulness, puede ser ese apoyo, ese eje que nos permite mantenernos centrados y conectados con nosotros mismos. La práctica del mindfulness no trae soluciones sino algo mucho mejor: darnos cuenta de lo que ocurre en el momento en que ocurre…en nuestro entorno, en nuestro cuerpo, en nuestro corazón, en nuestros pensamientos; nos da la opción de elegir como actuamos y como nos comunicamos con nuestros hijos adolescentes desde nuestro verdadero ser, más allá de nuestras creencias y limitaciones. Valor, compasión y confianza Eline Snel nos recuerda que para ser madres y padres conscientes necesitamos cultivar tres aspectos fundamentales: Valor para rebatir el mito de la maternidad perfecta y prepararnos para ser mejores padres, para hacer frente a situaciones difíciles y marcar límites, para enfrentarnos a sentimientos incómodos. Compasión para conectar con las propias emociones y mantener el corazón abierto, para ser amables con nosotros mismos, para permitirnos sentir y actuar con sabiduría. Confianza en que todo va a ir bien, aunque ahora no esté bien, aportando seguridad y confianza para ser paciente cuando nada puedes hacer más que esperar a que la tormenta amaine. Practicar mindfulness con Eline En “Respirad, mindfulness para padres con hijos adolescentes” Eline Snel comparte sus vivencias y experiencias como madre y terapeuta, en ocasiones dolorosas y tristes, desde una visión mindful de la maternidad …con atención plena, con la presencia y aceptación de lo que hay, sin juicios ni expectativas, desde la confianza en que todos, adultos y adolescentes, hacemos todo lo mejor que podemos, y de que nada es para siempre, ni siquiera los difíciles momentos de incertidumbre. Con cada experiencia Eline Snel propone una práctica de reflexión (darse cuenta) y una...

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Crianza consciente. La posibilidad de elegir.

Mamá y papá tigres, padres helicóptero, crianza autoritaria, crianza permisiva, crianza instintiva, crianza respetuosa. crianza positiva, crianza libre, crianza lenta, crianza con amor, crianza con apego. Crianza consciente. Categorías que muestran nuestra necesidad de pertenencia y seguridad. Si crío de esta manera todo saldrá bien. Está documentado, investigado, demostrado. Hay cientos de padres y madres que me dan la razón. Nos agrupamos, según estas categorías, con personas que comparten nuestras ideas. Voces que hacen eco a las nuestras y nos dan certeza de que vamos por el camino correcto. Obtenemos la ilusión del control. Vamos construyendo la Verdad y la alimentamos con la evidencia que sesgadamente elegimos para demostrar (y demostrarnos) que estamos en lo cierto: nuestra manera de criar es la adecuada y todo aquel que no lo hace de esta manera está profundamente equivocado y va a tener que afrontar las catastróficas consecuencias tarde o temprano. Peor aún, SUS hijos van a tener que asumir la negligencia de una mamá y un papá que no supieron ver la Verdad. La crianza consciente parecía trascender, al menos un poco, esta mirada parcial sobre la verdad. Parecía pretender tener una mirada más amplia. Me parece que al final caímos en lo mismo. La crianza consciente, para mí, no se trata de una manera de criar a los hijos. Ni de unas pautas concretas de lo que debemos hacer. Para mi la conciencia no esta ligada a un tipo específico de alimentación, pedagogía, hábitos nocturnos, maneras de parir o disciplinar. La conciencia no dictamina una forma de hacer las cosas, ni está ligada a una corriente específica de pensamiento. La conciencia, en mi opinión, tiene que ver con la posibilidad de darse cuenta. De poder ampliar la mirada y comprender que somos más que un personaje limitado con el que hemos aprendido a sobrevivir. La consciencia es ver más allá de nuestro ego. Más allá de la superficie y de la forma. Saber cada vez más desde donde actuamos. Reconocer nuestra sombra, nuestra historia, nuestras creencias, nuestras emociones, nuestros pensamientos. Expandirnos. Darnos cuenta de el ser esencial que somos. Sabernos amor. Y sabernos personas. Humanas. La crianza consciente es al final la posibilidad de elegir. O al menos de saber que no estamos eligiendo, sino actuando automáticamente o influenciados por un entorno al que no podemos eliminar. La posibilidad de elegir aparece cuando desde esa mirada amplia podemos comprender que...

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Anhelado silencio

Anhelado silencio

Muchas veces, al final del día, siento un nivel de agotamiento que me supera. Toda mi paciencia se esfuma y me voy convirtiendo poco a poco en un ser que dista mucho de lo que quisiera ser como madre. Respiro. Intento contactar con todo el amor que tengo por ellas que parece ocultarse en una olas de desesperación que empiezan a ocupar todo mi espacio. Las miro y me recuerdo que son niñas pequeñas, y yo, la madre adulta que está ahí para ellas. Vienen sus gritos, proporcionales al cansancio de todos Su lado fugitivo en cuando aparece la pijama El jugo que se riega en la mesa El cuento leído 5 veces Las preguntas más filosóficas Las ganas de aprender algo nuevo y muy complejo El descubrimiento de un juguete viejo cuando estamos al fin terminando de recoger El popo en el pañal recién cambiado El yo puedo sola de la que no puede y el lo haces tu? de la que si puede. Respiro. Comprendo que son niñas. Se acerca la hora gris. Tan próxima a la hora negra. ¡Que no estoy cansada! Dice una Tete… tete… dice la otra Cuando al fin se logra lo heroico, de tenerlas a las dos en cama Faltan cobijitas, muñequitos, almohaditas Sobran la ganas de ir al baño Mas agua, menos luz, Calor, frío… Voces. Muchas voces. Gritos. Quejido. Llantos. Pedidos. Cuerpos demasiado cerca de mi. Colapso. Siento mi cuerpo completamente saturado. Mis sentidos ya no pueden recibir más información. Mi piel no tolera más contacto. Anhelado silencio. Anhelado espacio. Tan escaso. Viene el grito incontrolable. El regaño. El no puedo más. El me voy a enloquecer El ¡me voy a ir y se duermen solas! Y toda la ráfaga de palabras que había tenido dominadas. Se apoderan de mi Una explosión que no puede ser evitada. Al fin llega el sueño. Y un dulce silencio me envuelve En puntillas salgo con terror a hacer un movimiento equivocado. Romper ese momento tan frágil Voy a mi santuario El cansancio me domina Y el silencio se convierte en un sueño profundo Interrumpido en poco tiempo Por dolores de barriga Fiebres Pesadillas, Soledades Un mamaaaá , que retumba en mis oídos y me atraen en una especie de hipnosis a volver a entregar mi cuerpo, mi alma, mi amor y mi presencia para atravesar la noche Ese ser indeseado logra apaciguarse un...

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¡Mira mamá! – La eterna búsqueda de mirada

Pareciera que estamos eternamente en busca de esa mirada que asegure nuestra supervivencia. Que garantice que vamos a tener a otros que nos cuiden y amen. Aunque ya no dependamos de otros para vivir. Amadas Eloísa y Matilde, Están en esa edad en la que mi mirada significa mucho para ustedes “Mira, mamá. Mira, mamá.” Es el pan de cada día. Supongo en parte porque de mi aprenden, y necesitan que las guíe. También porque de mi dependen, y necesitan que las apruebe. Es cuestión de supervivencia. Necesitan asegurarse de que las amaré y protegeré y para eso tiene que gustarme estar con ustedes. Aunque sea un poco. Esto no lo sé con certeza. Lo sospecho. Lo sospecho porque esto no cambiará mucho cuando crezcan, porque me pasa a mi y por eso se lo cuento. Amadas Hijas, Pareciera que estamos eternamente en busca de esa mirada que asegure nuestra supervivencia. Que garantice que vamos a tener a otros que nos cuiden y amen. Aunque ya no dependamos de otros para vivir. Cuando crecemos ya no decimos, ¡Mira, mamá! Ni lloramos hasta que mamá nos tome en brazos. Ya estamos muy grandes para eso. Nos inventamos toda clase de artimañas. Si lloramos y pataleamos pero inventamos que es por otros motivos. Llamamos la atención constantemente, de las más variadas y extrañas maneras. Incluso lastimando a otros para que entonces podamos sobresalir. Amadas Hijas, Nosotros los adultos también queremos que nos miren. Que nuestro jefe nos felicite, que nuestros amigos nos llamen, que venga gente a nuestra fiesta de cumpleaños. Que nos escriban cartas y nos digan “eres mi mejor amiga”. Queremos que nos digan que estamos haciendo las cosas bien, que nos pongan caritas felices en las manos y nos digan que somos “El niño de la semana”. Solo que lo disfrazamos con Likes en Facebook, premios más sofisticados, publicaciones, ascensos, clubs de fans y eso que llamamos éxito. Queremos que mamá y papá se sientan orgullosos de nosotros. Y si ellos no lo están buscamos a alguien que si lo haga. Necesitamos que nos abracen, nos digan te amo y te necesito. Y sin ti no puedo vivir. No hay nadie igual a ti. Los grandes también tenemos miedo a equivocarnos y pensar que por esto nos van a rechazar, ponernos malas notas, burlarse de nosotros, hacernos a un lado. Abandonarnos. Porque no nos gusta estar solos. Sentirnos...

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No solo es cuestión de voluntad

No solo es cuestión de voluntad

La crianza no es una fórmula. Un modelo. Una teoría. No se trata de construir cierto tipo de seres humanos siguiendo algunas instrucciones. La crianza es más la conexión con nuestros hijos y con nosotros mismos. Es un lugar de encuentro. No solo es cuestión de voluntad Quedamos embarazados y entramos en este mundo de la maternidad y la paternidad. Queremos hacerlo bien. Lo mejor que se pueda. Leemos Estudiamos Vamos a cursos, conferencias Dominamos teorías Elaboramos planes Estrategias Asumimos posturas que defendemos a capa y espada Tenemos la mejor voluntad Queremos ser excelentes padres Los mejores Que nuestros hijos sean felices Buenas personas. (lo que sea que eso signifique) Llega el momento Tenemos la mejor voluntad Seguimos el plan al pie de la letra Hacemos todo lo que hay que hacer Aún así terminamos haciendo (y siendo) todo eso que no queríamos Nuestros partos y lactancias se alejan de nuestro imaginario O nos invade la tristeza, una tristeza que no parece tener razón de ser Somos los padres impacientes Las mamás gritonas (las que a veces hasta dan palmadas) Queremos estar presentes y nos desbordamos en aburrimiento Castigamos Decimos cosas que salen de la boca sin permiso Somos autoritarios tal vez permisivos Maltratamos, nos ausentamos, sobreprotegemos o abandonamos. (también NOS abandonamos) Creíamos que volveríamos al trabajo con tanta tranquilidad o que soportaríamos estar todo el tiempo en casa Pero todo se sale de control Nada es lo que creíamos Tenemos la mejor voluntad Consultamos, preguntamos, queremos hacerlo bien Nuestros hijos se enferman, se portan mal, gritan, muerden, pegan, O son extremadamente pasivos No rinden en el colegio O no son suficientemente deportistas O artistas, o generosos.. No cumplen nuestras expectativas. (inmensas expectativas muchas veces disfrazadas de amor y conciencia) Son egoístas, no nos hacen caso Lloran más de lo normal ¡No pueden estar solos! Son caprichosos, demandantes Les gustan las princesas y las armas Y la comida chatarra Son groseros y desconsiderados Pero tenemos la mejor voluntad Revisamos nuestros libros, nuestras teorías Vamos paso a paso Nos ponemos metas y planes muy honorables Estaré más tiempo No les volveré a gritar Satisfaré todas sus necesidades Seré amoroso Iré a su ritmo Lo llevaré a los mejores especialistas A los mejores colegios (o tal vez lo educaré yo mismo) Haré la tarea bien hecha… Tenemos la mejor voluntad Pero los resultados no parecen cambiar. Los consejos no nos sirven...

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Entrevista a Yvonne Laborda, educando en casa

En España la educación en casa no está legalmente reconocida.. sin estar prohibida. En medio del vacío legal, cada día más familias se apuestan por educar de otro modo, creando redes colaborativas donde compartir experiencias, dudas y aprendizajes. Yvonne Laborda practica el unschooling (aprendizaje autónomo) y lo divulga a través charlas, talleres y “Aprendiendo todos de todo”, blog de referencia en nuestro país. Muchas familias se plantean el no llevar a sus hijos a la escuela o el sacarlos porque sus hijos se aburren y no aprenden aquello que les interesa sino que tienen que memorizar lo que toca, les guste o no. ¿Cómo se llega a la decisión de educar en casa? En nuestro caso fue algo que vino poco a poco. Al tener a nuestra primera hija nos planteamos criarla de la forma más consciente y respetuosa posible. Queríamos respetar sus procesos naturales tanto motrices, sensoriales como intelectuales. Al cumplir los 2 años decidimos que no íbamos a llevarla a la guardería. Para entonces nuestro segundo hijo ya tenía 6 meses. ¿Cómo iba a dejar a mi hija de tan solo 2 años al cuidado de otros si yo estaba criando al bebe en casa? Así fue como me llegaron los primeros libros de Rebeca Wild sobre una escuela no directiva, donde se respetaban los intereses de los niños y en donde no había clases formales ni exámenes. Al leerme esos libros y luego otros me di cuenta de que los niños no necesitan ser dirigidos para poder aprender aquello que necesitan y les interesa. Mi mente escolarizada se abrió en ese momento. Yo había sido profesora durante 15 años antes de tener a mi hija. Al año siguiente fuimos a unas charlas de otras familias que no llevaban a sus hijos a ningún cole. Para entonces ya había nacido nuestra tercera hija. Algo se movió dentro de nosotros y finalmente no tenía sentido para nosotros tener que llevarles a la escuela después de haberles respetado en sus procesos naturales y sus ritmos hasta entonces. ¿Qué sentido tenía ahora delegar la educación a terceros? No tenía sentido para nosotros que alguien que no les conocía decidiera qué tenían que aprender, cuándo y cómo y a qué ritmo. Queríamos seguir respetando sus necesidades, intereses, pasiones y sobre todo sus ritmos naturales de aprendizaje. Hoy tienen 5, 7 y 9 años. Ni la administración ni la sociedad respaldan esta...

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