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En nuestra ansia de disponer de la mayor variedad de alimentos lo más deprisa posible, aceleramos las estaciones.

Primavera

Hacemos crecer frutas y verduras en invernaderos o transportándolas de lugares remotos en avión: comemos cerezas en navidad, melón en enero, habas en noviembre y calabaza en primavera. El ganado se engorda artificialmente para poder ser sacrificado antes, el pescado proviene mayoritariamente de piscifactorías lejanas y muchas gallinas no pisan el suelo jamás. Eso sí, las estanterías del súper lucen llenas de productos para que podamos consumir de todo en cualquier momento.

¿Beneficios?

Comemos cuanto queremos, cuando queremos.

¿Perjuicios?

  • Sacrificamos el sabor de los alimentos, bien sea porque no les dejamos madurar, bien porque les alejamos de sus condiciones naturales de crecimiento; verduras y hortalizas cultivadas sin tierra, bajo lámparas de luz artificial y con agua canalizada pierden los nutrientes del subsuelo y la luz solar. Cada tierra y agua da un sabor distinto al mismo alimento, donde antes había decenas de sabores hoy tenemos uno.
  • Dada la velocidad y condiciones de su crecimiento, los alimentos pierden cualidades nutritivas: las verduras sin sol no sintetizan vitaminas y el ganado sin ejercicio acumula grasa y líquido en lugar de carne.
  • Desaparecen variedades de cultivo/crianza local, ya que la producción masiva que demanda nuestro nivel de consumo no permite su entrada en el mercado. Cuando las pequeñas explotaciones agrarias no pueden vender un producto, dejan de cultivarlo, con lo que le herencia culinaria y gastronómica local se pierde.
  • El coste ecológico y energético del traslado de productos cultivados en zonas lejanas a nuestro lugar de residencia es muy elevado. ¿Te has parado a pensar que porcentaje de un kilo de aguacates del Perú corresponde a gastos de transporte?
  • Los grandes productores buscan productos homogéneos aceptados en cualquier mercado y con una alta productividad, lo que a menudo implica modificaciones genéticas para unifican aspecto y sabor y hacerlos más resistentes a plagas. La diversidad botánica se reduce en areas de una mayor producción.

Puesto que cada estación y cada tierra te traen lo mejor del momento, respetar el ritmo de tu entorno es otro paso para desacelerar tu vida; consumir “con ciencia” y consciencia es el primer paso de este camino.

En Sloyu hablaremos de alimentos y recetas de temporada, hábitos de consumo saludables para tu salud, paladar, bolsillo y entorno, iniciativas públicas y privadas que promueven la alimentación sana y la defensa del legado gastronómico, huertos urbanos, cultivos biológicos y placeres gastronómicos de todo tipo. Porque degustar también requiere su tiempo.

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