¡Por fin! Adiós al despertador y derrapar hacia la oficina después de dejar a los niños en el campus de verano o en casa de los abuelos, Hola a las bermudas, las chancletas y la crema solar… compartimos 3 consejos y 10 sugerencias para disfrutar de un verano con niños

vacaciones y familia

Relajar los horarios
Todos, los niños también, estamos agotados así que para empezar, ¿por qué no descansar? Dormir hasta tarde, siestas, comidas y cenas sin prisas,… seguid el ritmo del cuerpo y olvidad el que marca el reloj.

Adiós a la agenda
Os pasáis todo el año programados, corriendo para llegar al cole, a la oficina, a las extraescolares, al médico, al súper…

Olvidad las prisas por llegar al cine, por llegar a la barbacoa de esos amigos, por preparar la cena… limitar al mínimo las obligaciones es una gran manera de descansar y permitir que todos puedan ir a su ritmo.

Vacaciones no quiere decir consumir
También en vacaciones sed sostenibles con vosotros mismos, vuestra familia y vuestra economía.

Divertirse no tiene nada que ver con comer fuera a menudo, visitar parques temáticos, comprar un helado cada tarde o camisetas de recuerdo en los lugares que visitas, y sí tiene que ver con lo que eres y compartes con tu familia; cuando vuestros hijos crezcan recordarán más el tiempo que les dedicasteis que las cosas que les comprasteis. Te sugerimos algunas…

– Ir a por moras, arándanos y otras frutas silvestres… contarlas, pesarlas y luego preparar mermelada o un postre juntos para disfrutarlas.

– Tuaregs en la playa
Montad una “haima” con un par de sombrillas y toallas, vestíos con túnicas o camisas largas, llevad una rica cena y un montón de cuentos para contar alrededor de la “hoguera” de velas o linternas; podéis disfrazaros con turbantes, pintaros tatuajes de henna (o de rotulador lavable :- )), jugar a las carreras de camellos, construir un oasis con cubos y palas,…

– Torneos de juegos de mesa
Parchís, ajedrez, cartas, domino… ¿Por qué no montar una liguilla familiar? Estableced un momento del día en el que tendrá lugar la partida, por ejemplo después de la cena, y disfrutad del momento para jugar juntos.

– Cocinar juntos
Puesto que no hay prisa, es un buen momento para compartir una actividad creativa con los niños; según la edad pueden decorar, mezclar, remover, amasar, rebozar, pelar, triturar, cortar o empezar a cocinar con fuego. ¿Ideas? Empezad con lo que más les gusta a ellos: helados, pasteles, montaditos, pinchos, albóndigas, croquetas, pizzas y alguna crema fría de verduras.

– La estrellas de San Lorenzo
El 12 de agosto es San Lorenzo, la noche del año en que más estrellas se ven en nuestro país, aprender a reconocerlas y a soñar con ellas es parte de la magia del verano; preparad un picnic nocturno, buscad un lugar apartado con poca contaminación lumínica y pensad en los deseos que les pediréis a las estrellas fugaces.

– Observar la naturaleza
Plantas, insectos, pájaros, minerales… podéis haceros con una lupa, cámara fotográfica, una libreta y lápices para registrar vuestras observaciones. Los más pacientes los dibujarán y pintarán y los menos se contentarán con consignarlos, lo más importante es aprender a observar el entorno. Os recomendamos una guía de observación para los no iniciados: «Guía de Campo. Para identificar más de 1000 especies botánicas y animales en los ecosistemas europeos», ed Susaeta, 14.95€

– Practicar deporte
Durante el curso muchos niñ@s practican deporte a nivel competitivo, las vacaciones es un buen momento para recuperar el deporte como juego y diversión y para conocer deportes menos populares. No tienen por que ser deportes intensivos si no os apetece practicarlos, el ping pong, la petanca, el badmington,… son deportes tranquilos que no requieren de gran forma física y que casi todos podemos practicar.

– Diario de verano
Cread un diario familiar del verano. Podéis tenerlo abierto en un lugar fijo junto con un montón de lápices de colores, pegamento, tijeras,… durante el día podéis escribir vuestros comentarios de la jornada, pegar entradas de espectáculos, hacer dibujos,… si recibís visitas, invitadles a participar también y dejaros el recuerdo del día que pasaron con vosotros.

– Iniciar una colección
De conchas, etiquetas de helados, chapas de refresco,… toda la familia puede participar en la recolección, cada pieza será un recuerdo del lugar donde la conseguisteis.

– Juegos de viaje
¿Recordáis vuestros viajes en coche sin consolas ni DVD? Además de todas las cosas que descubríais mirando por la ventana y la cantidad de canciones que aprendías de la radio, seguro que pasabais grandes momentos jugando con vuestros padres y hermanos. Os recordamos algunos: adivinar películas o personajes de ficción, las palabras encadenadas, llega un barco cargado de…, “si, no, blanco, negro”, contar chistes y adivinanzas, contar coches de colores o camiones, veo veo, los chinos,…

Llegan días sin actividades programadas para hacer lo que nos apetezca pero sobre todo para estar juntos: compartir tiempo de calidad, sin prisas, sin obligaciones, sin excusas para no entregar lo mejor de nosotros mismos a los que más queremos.

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