Las vacaciones son una ocasión que muchos aprovechan para viajar, ya sea al pueblo en bus o en avión a la otra punta del mundo. Los viajes deberían ser una ocasión para desconectar y descubrir y no otra agenda para llenar.

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7 consejos para desconectar viajando

1. Planifica… lo necesario:
Si bien algunos son más aventureros que otros y necesitan tener sus necesidades y actividades de ocio más o menos controladas, está claro que para viajar necesitamos una mínima planificación: elegir destino, fechas, buscar transporte, elegir compañeros de viaje…

Cuando organices tu viaje es importante dejar tiempo para improvisar: te permitirá vivir desconectado del reloj, disfrutar a tu ritmo del lugar en el que estás, conocer personas o lugares insospechados o darte un espacio para estar contigo mismo.

2. Maleta minimalista:
También cuando viajas, menos es más. Preparar una maleta con ropa que no vas a usar, más libros de los que podrás leer o más medicinas de las que con toda probabilidad vas a necesitar … solo te da trabajo: al elegirlos, al hacer y deshacer maletas y al transportarlas.

Recuerda que lo inusual pocas veces sucede… y que si sucede seguro que hay una solución para ello.

3. Presupuesto cerrado:
Asigna un presupuesto diario a comidas, billetes, ocio y cultura e intenta no superarlo; si tu maleta es realmente minimalista está bien añadir una cantidad para imprevistos.

El presupuesto tiene que ser realista; saber que puedes gastar y no sobrepasar ese límite te va ayudar a no meterte en la rueda del consumo turístico y a volver relajado a casa, sabiendo que no hay cargas económicas que no puedas asumir.

Si viajas acompañado es una buena idea hablar de ello antes de la salida para evitar desencuentros con tus compañeros.

4. Salir con tiempo:
Viajar debería ser un motivo de alegría y de desconexión y en lugar de una fuente de estrés; fácilmente nos retrasamos en la preparación del equipaje o en la hora de salida y empezamos las vacaciones tensos y malhumorados.

De nuevo, ser realista con el tiempo que necesitamos de preparación es una buena manera de bajar la velocidad; además de que nos dará tiempo de todo, nos sentiremos felices de poder empezar nuestro viaje a la hora prevista sin sufrir por perder el avión o encontrar atascos en la carretera.

5. Limita tus compromisos:
Si viajas al lugar de origen de tu familia o te alojas en casa de amigos o conocidos resultará inevitable que te inviten a comidas y fiestas; quizás hasta organicen un programa de actividades para ti… ¿te quedará bastante espacio para estar contigo mismo y descansar? Cuéntales como de importante es para ti desconectar también de los compromisos sociales, seguro que encontráis momentos para compartir sin necesidad de estructurarlos antes de salir.

Ir de compras de recuerdos, postales y regalos para amigos y familia también es un modo de mantener los compromisos sociales en la distancia. Tiempo y dinero se esfuman para conseguir encontrar un obsequio asequible y casi siempre inútil para el destinatario (piensa en cuantos de los recuerdos que te han traído te han gustado realmente y cuáles de ellos usas). También es una manera de crear obligaciones a los demás, que querrán corresponder, y de empujar la rueda del consumo en lugar de frenarla.

6. “Aprovechar” el tiempo:
Cuando viajamos a lugares nuevos a menudo queremos aprovechar la ocasión para ver el máximo de lugares y disfrutar de tantas experiencias como sea posible, a veces a costa de acumular cansancio o no poder observar los detalles.

Aprovechar el tiempo cuando viajamos tiene más que ver con la velocidad a la que nuestro cuerpo y nuestros sentidos pueden disfrutar de lo que experimentan que con la acumulación de actividades.

7. Disfruta de cada día:
Con mejor o peor tiempo, con más o menos contrariedades, con experiencias más o menos satisfactorias, disfruta de cada día de tu viaje para apreciar la belleza del lugar en el que te encuentras, aprender sus gentes y sus costumbres del lugar, degustar los alimentos y tradiciones locales y abrir tu mente y tu corazón a otras realidades.

El mejor regalo que nos puede dejar un viaje es una nueva mirada a nosotros mismos y al mundo en que vivimos.

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Fotografía Flickr «Viajar»: whatatravisty

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