A menudo usamos las distracciones para no afrontar nuestro dolor, nuestros miedos; la práctica de la atención plena y la concentración genera una energía que reconoce el dolor interior y le da consuelo, como una madre a su bebé:

“Hola mi pequeño dolor, sé que estás ahí y voy a cuidar bien de ti.”

La madre no sabe cuál es el motivo por el que su bebé llora y sin embargo el mero hecho de sentir la ternura de la madre trae un alivio al pequeño, permite conocer la causa de esa emoción y transformarla.

Respirar profundamente, ser consciente de cómo tu abdomen sube y baja por unos minutos cada día, es una práctica sencilla que convertida en hábito nos trae ese alivio siempre que necesitemos.

Thich Nhan Hahn nos cuenta en este vídeo cómo el milagro de la transformación y la sanación siempre ocurre cuando practicamos la atención plena, escuchamos compasivamente y nos expresamos con amabilidad; a través de la práctica, restauramos la comunicación, nos reconciliamos con nosotros mismos y los demás y descubrimos la naturaleza del Amor verdadero.

“Sabemos que el futuro está construido únicamente de un elemento, el momento presente. Y si nos ocupamos del momento presente lo mejor que podemos significará que hemos hecho todo lo posible para el futuro. Y esta es nuestra práctica, estar en el aquí y el ahora y hacer lo mejor con ello sin dejar que las preocupaciones, los proyectos, nos alejen de el.” – Thich Nhat Hanh