Tranquilos y atentos como una rana de Eline Snel

Tranquilos y atentos como una rana de Eline Snel

Meditaciones para niños de 5 a 12 años…con sus padres, esta es la propuesta que nos trae Eline Snel fruto de sus 30 años de experiencia acercando los beneficios del mindfulness a niños, educadores y profesionales de la salud infantil.

¡Por fin un libro para padres!

Cuenta Eline Snel que el libro es una petición de los padres, que veían los cambios positivos que experimentaban sus hijos después de las sesiones de mindfulness que ella dirige; había preparado mucha formación para los profesionales y ahora les tocaba a las familias.

En “Tranquilos y atentos como una rana” no solamente comparte el resultado de su larga trayectoria profesional sino también sus vivencias como madre, una madre que no tiene varitas mágicas ni trucos infalibles que recomendar a los demás, solo su propia experiencia…

“No hay ninguna receta milagrosa para ser una progenitor plenamente consciente. Evidentemente, desde tiempos remotos los seres humanos conocemos los ingredientes para ser apreciados y para amar. Los más conocidos son la amabilidad, la comprensión, la obertura y la aceptación, El contacto es otro de ellos, por ejemplo una caricia en la cabeza.”

Tranquilos y atentos como una rana

Las ranas pueden dar enormes saltos y también pueden permanecer inmóviles largo rato; observan lo que sucede a su alrededor sin reaccionar inmediatamente, mientras su barriga se hincha y se deshincha al ritmo de su respiración. Si observamos nuestra respiración, podemos aprender a comportarnos como ellas, transforma nuestros hábitos y controlar nuestros impulsos, emociones y pensamientos.

¿Y como se convierte un niño en una rana? La propuesta de Eline Snel contiene numerosas ideas para practicar en casa, ejercicios regulares y meditaciones grabadas para ayudar a nuestros hijos a centrar la atención y conectarla con su estado de ánimo y emociones en situaciones cotidianas. Como todos los hábitos, solo con atención y constancia se consigue, poco a poco, ser conscientes de nuestra respiración y convertirla en nuestra aliada, lo que nos permitirá no seguir nuestros impulsos ni dejarnos arrastrar por nuestras emociones ni pensamientos.

Experimentando con mi (no tan) pequeña ranita

Mi hijo está a punto de cumplir 12 años; debajo de ese cuerpo preadolescente se esconde un niño sensible con una mente que va a una velocidad de vértigo.

Le hablo del Eline, de su trabajo, del libro que ha escrito para poder ayudar a los que no pueden hacer un curso con ella; “Creo que es un gran libro y voy a escribir una reseña para Sloyu, siento que no estaría completa si no cuenta la opinión de los niños; ¿me quieres ayudar?”

Me pregunta más cosas sobre Eline y las experiencias que comparte sobre su familia en el libro. Le enseño su foto. Ahora que ya la conoce acepta con reticencias las reglas que plantea en su propuesta: como mínimo 5 veces cada grabación hasta decidir que no le gusta.

Empezamos con “Buenas noches”, le cuesta dormir y le atrae como un imán, más aun cuando le cuento que la hija de Eline también tenía problemas para conciliar el sueño hasta que su madre le enseñó la meditación que vamos a escuchar. La primera vez fue un desastre. Absoluto. Todo era horrible, la voz, el contenido, la duración. Estaba muy enfadado y yo no comprendía porqué. “Eline dice 5 veces, cuando quieras la volvemos a escuchar”.

Un par de días después me pidió volver a escucharla. Tras las primeras 10 palabras saltó como un muelle: había dos palabras que no comprendía, “Entiendo lo que significan pero no entiendo lo que significan aquí, no sé que tengo que hacer. Cualquier niño pequeño que ni siquiera entienda las palabras y lo escuche le pasará igual que a mi y se pensará que es tonto”. Bingo.

Hablamos de que es ser tonto y decidimos que no hay tontos, solamente personas con más o menos experiencia, más o menos habilidad. Le explico el significado en el contexto y acordamos que vamos a parar cada vez que quiera comentar algo. Sugiere que con cada parón volvamos a empezar desde el principio. Finalmente la escuchamos del tirón y me doy cuenta que está relajado y felizmente dormido.

La hemos oído más veces, siempre que lo necesita; el mismo ha empezado a “respirar”, y no solamente a la hora de acostarse sino también en otras situaciones que le crean tensión, sobre todo cuando aparece la rabia.

Ayer se decidió a probar una nueva meditación, elegimos la primera: “Tranquilo y atento como una rana”. Otra primera vez difícil y poco abierta. ¿Qué es lo que no se atreve a mirar esta vez? Aun no lo sé, intento mantenerme alerta, observarle, tranquila y atenta como una mama rana, aceptando su modo de ser y su ritmo… respiro y con cada respiración le mando mi amor y compasión, respiro y con cada respiración me acepto, me amo y siento compasión por mi. Porque las mamás ranas saben que si ellas están en equilibrio estarán listas para acompañar a sus hijos en su aventura de crecer.

Definitivamente, un gran regalo para crecer en familia.

Tranquilos y atentos como una rana
Eline Snel
Editorial Kairos
www.editorialkairos.com
ISBN: 9788499882420
Páginas: 156
Precio recomendado versión impresa: 19,50€

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